Artículos
27-02-2012
Van Halen, verdad diferente
Desde que en el verano de 2007 Van Halen anunciaron la reunión de la formación original para un tour nostálgico, la banda ha sido un constante foco de noticias y polémicas entre los fans. La primera: el bajista Michael Antony rehusaba participar en este regreso, siendo sustituido por Wolfgang, hijo de Eddie Van Halen. La freudiana situación no caló muy bien entre el público. El hijísimo técnicamente cumple sin más su función (que ya es bastante) pero está a años luz de la aportación de Antony la banda y estéticamente chirría ver a semejante imberbe junto a los miembros de una de las bandas más míticas del hard-rock.
El tour fue un rotundo éxito de público y lo que es más importante: un completo éxito artístico. Terminado este, la banda pasó por algunos momentos de silencio y otros tropiezos, como la cancelación de su show en el festival australiano SoundwaveRevolution, oficialmente por la poca venta de entradas, y en 2011 se daba la noticia: habría nuevo disco de Van Halen. El primero en 27 años con David Lee Roth y los hermanos Eddie y Alex Van Halen. Ahí es nada.
Los meses fueron pasando y los rumores se acumulaban. Que si Chris Cornell de Soundgarden habría grabado coros para el disco, que si Eddie tocaba las líneas de bajo en lugar de Wolfgang, etc. Todos falsos, pero se confirmó una noticia un tanto inquietante: el productor elegido para el esperado disco era John Shanks. Quien ha sido responsable del sonido gentes tales como Celine Dion, Hanson, Alanis Morissette, TakeThat o Eros Ramazzotti (?). Las alarmas se calmaron un poco cuando se confirmó que solo se haría cargo de la parte vocal de David y que sería el propio Eddie el encargado de producir la música. La banda siguió alimentando la ávida curiosidad de los fans, la mayoría dudosos de que con semejantes noticias se fueran a colmar las expectativas del magno retorno. Anunciaron la publicación del nuevo material para el 7 de Febrero de 2012 e hicieron una aparición en directo en el Café Wha? (un pequeño club de Nueva York) con una soberbia actuación y un repertorio matador.
El single de adelanto, “Tattoo”, tampoco ayudó demasiado. Una canción correcta, muy discreta, acompañada de un video igualmente discreto. Sin el gancho de los Van Halen que todos apreciamos. Y finalmente el día llegó: “A diferent kind of truth” estaba en la calle.
Es como si la banda hubiera estado jugando al despiste, porque el mencionado “Tattoo” abre el disco y cuando ya no tienes esperanzas algo grande, suena “She’s the one” y el groove vacilón de los Van Halen clásicos inunda la habitación. El sonido que los hizo grandes está ahí. Eddie no toca dos veces igual los mismos riffs, mezcla punteos melódicos con fraseos con wha-wha y David Lee Roth está en su salsa, con sus melodías imposibles, empujando más allá a sus compañeros. Esta canción y hasta un total de siete de las incluidas en “A diferent kind of truth” son demos repescadas de los años 70 y 80, lo que ha ayudado a que el sello inconfundible de los Van Halen clásicos esté presente. “You and your blues” es algo más melódica, baja de tempo y la verdad, en sus coros se echa de menos a Michael Antony, cuyo apoyo vocal era uno de los puntos mágicos de la banda. “China Town” es un pepinazo con un riff endiablado de Eddie y el bendito doble bombo de su hermano. Parecen haber rejuvenecido y estar pasándoselo en grande. “Blood and fire” tiene unas fantásticas melodías de aires pop, “Bullethead” es otro trazallo rockero, al igual que “As is”, “Honey ball sweety doll” tiene unos riffs imposibles. “Outta space” es uno de los cañonazos más calientes del disco y en “Stay frosty” siguen el esquema de boogie acústico con entrada de toda la banda a matar, de aquel lejano “Ice cream man” de 1978. “Big river” es otra vieja conocida de la banda y “Beatsworking” incluye una jam con cuelgues varios marca de la casa.
En conjunto suena fresco, divertido y plenamente actual, pese a que reconocemos plenamente el estilo de una banda que va a cumplir cuarenta años en el negocio. Seguramente sea un trabajo para reposar y asimilar con el tiempo. Tiene algún tema de relleno pero si preguntas a diez personas por sus temas favoritos, muy pocos coincidirán en los mismos. Eddie se pega un empacho de guitarrazos y nos recuerda quien es el que manda en esto de las seis cuerdas. Alex aporrea como en los viejos tiempos, con su característico sonido y David, pese que en algunos momentos muestra alguna limitación física, recorre con su espíritu burlón y aventurero todos los temas del álbum. Un disco recomendable para todo aquel que disfrute del hard-rock. Y ahora: que vengan de gira.
Autor: M.A. Velaza





