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17-12-2012
Soundgarden, animales en estado puro
De todas las bandas emergentes que nacieron en los 90, ante una falta de definición, pelos grasientos y cuadros del noroeste del pacífico, Soundgarden ha podido ser la banda más pobremente servida dentro de todo lo que encerraba el mundo grunge. No por falta de calidad, pero con Nirvana en escena, Pearl Jam colgándose de los escenarios, lo más fácil era estar en la sombra. Kurt Cobain sellaba la leyenda de Nirvana con un disparo de escopeta, Mudhoney mantenía intacta su credibilidad underground y Soundgarden, nunca parecía alcanzar el reconocimiento de la crítica.
Así que después de 16 años de silencio (a excepción de Audioslave, banda en solitario de Chris Cornell) Soundgarden regresan y lo hacen de manera bestial con “King Animal”
Este disco, desde el principio, suena como si estuviera escrito por una banda con algo que demostrar “I’ve been away for too long / Though I never really wanted to stay.” Y esta línea de “Been Away Too Long” podría hablar de la actitud de Cornell, de su regreso y desaparición inicial, y tal vez, la reacción menos que favorable para Audioslave. Un tema que sirve para mostrar lo que esta por venir.
Soundgarden siempre ha poseído una verdadera habilidad para combinar la oscuridad con surcos inmensos de vacío, como se escucha en “Taree”, o más melódicos e incluso sensuales, en “A Thousand Days Before” y “Blood on the Valley Floor”.
El tema general del álbum es el de la America oscura, con Poe, recordando imágenes y un sentido de lo político en letras que hablan de “balas y misiles” o “demasiado débil para sobrevivir”.
Tal vez no fueron una banda muy fortuita en su momento, pero eso no les exime de ser lo que son, una gran banda.
Autor: Cristina Sánchez García





