Conciertos

 

24-11-2016

Serie Serpiente Negra. Varias salas, Granada.


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En un intervalo de un mes Granada se sacudió su habitual tedio rocanrolero que arrastrábamos desde antes del verano, con tres bolos que animaron al personal a mover caderas y desentumecer articulaciones: todo ello gracias a Tony Anguiano, mánager de los simpares Guadalupe Plata y rock and roll animator, un personaje que si no existiera en esta ciudad habría que inventarlo.

El plantel de bandas elegidas demuestra el buen gusto de Tony, que optó abrir el ciclo a finales de octubre con los imparables MFC Chiken, que es casi comenzar la serie como iniciaba Cecil B. De Mille sus películas: con un terremoto para luego ir a más. El ahora quinteto londinense vive en perpetua gira musical, da igual que haya nuevo disco que presentar o no. En este caso nos brindaron su tercer lp “Goin´ Chicken Crazy” (Dirty Water Records) otra talega repleta de frenéticos ritmos y barrabasadas varias, desde instrumentales de ritmo imparable como “Hooch Party” a rocanroles parte caderas del palo del tema titular. Todo ello mezclado con sus viejas composiciones, invitaciones al desbarre etílico que no entiende de corrección política, caso de la descacharrante “Love (Is Gonna You Fuck You Up”) siempre hábilmente liderados por ese gran front man que es Spencer Evoy y enriqueciendo su sonido con un nuevo miembro al piano electico que aportaba un toque honky tonk canalla: volvieron a poner la Boogaclub patas arriba.

La segunda parada (20/11) fue en el andén de El Tren y allí se apearon The Limboos y Niki Hill: a la artista de St. Louis le vendría bien vivir aquella época en la que las compañías discográficas vendían discos y eran grandes corporaciones, tenían en plantilla productores y AR, personal con amplio conocimiento musical para guiar a los artistas del sello. Desgraciadamente todo esto es cosa del pasado, pero lo cierto que a una cantante como la Hill le vendría al pelo tener a su lado a alguien con esas características: un profesional que supiera explotar su innegable poder sobre las tablas y encauce sus grandes dotes de show woman, alejadas de su actual tesitura: rodeada de una banda que recrea todos los ticks del rock and roll más manido, alargando innecesariamente los temas con interminables solos de guitarra, y restando protagonismo a la estrella del show que debe ser Nikki con su gran voz e irresistible magnetismo escénico. En el otro lado de la balanza, sus teloneros de esta noche, manejando en principio similares mimbres sonoros, nos ofrecieron un show dinámico, tremendamente divertido, con un gran sentido del espectáculo. The Limboos no pretenden ser virtuosos de nada que no sea el entretenimiento, y en esta tarea rayan a gran altura, metiéndose al público en el bolsillo con su espontánea mezcla de estilos con apellido blues (rhythm, jump, west coast)  excitantemente salpimentado con  toques latinos, salsa imprescindible para su apetitoso menú: hay que tener personalidad para rematar el show con “El Manisero” y salir airosos del trance.

Ayer (20/11) finalizó la primera fase del oscuro ofidio (habrá otra a principios de año, según nos adelantó el promotor) en la renovada Planta Baja con uno de los más notables trasmisores de la gran tradicción musical de la capital de todos los rocanroles, Memphis, Tennessee: John Paul Keith, con una nueva banda que incluía piano eléctrico tope boogie, repasó sus dos discos y presentó algunos de sus nuevos temas, excitante mezcolanza de básico rock & roll y demás aromas que fluyen por el caudaloso Mississippi. Un fiestorro de hora y media en la que Keith supo combinar con buena mano los temas más rítmicos con la templanza de canciones tan redondas como “Songs For Sale”. La mesura la abandonó en los bieses, en los que se entretuvo en enlazar homenjes varios, el primero al recientemente desaparecido Allen Toussaint con “Southern Nights”, después el pelotazo de “Peter Gunn” y rematarnos con “Rocket In My Pocket” entre el delirio del personal.

 

 

Autor: Manuel Borrero

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