Conciertos
08-02-2026
Ray Collins Hot Club. Kafe Antzokia, Bilbao
Ya han cumplido un cuarto de siglo de vida, aunque sigan sonando a hace más de 3 cuartos de siglo. Normalmente sin listado previo de canciones y con homenaje al saxo tenor y a los grandes del instrumento desde los años 40 como su adorado y amigo Big Jay McNeely. Su rica y divertida amalgama de rhythm and blues de los años 50, swing para bailar, blues frenético, jazz elegante y rock’n’roll clásico, sigue siendo un cóctel infalible. Nos hicieron viajar a Harlem, Memphis o Nueva Orleans con dichos y sabrosos cócteles. Y eso que en esta ocasión les faltaba su guitarra solista por enfermedad. Se sobrepusieron a la perfección con su simpatía y con su maestría instrumental. Su cantante y frontman asumió bien sus partes y hasta se salió con la Fender del ausente que él no está acostumbrado a tocar. De hecho, cuando salió a descansar el trío de incansables vientos, se iban a marcar un par de temas sin ellos y con la Fender y como se encontraron tan a gusto y no llevan set list fijo se marcaron una tercera para gozo del bailongo personal. Trabajaron sobre un repertorio de más de 70 canciones y fueron tocando las que les iba pidiendo el cuerpo y la reacción de la gente, lo que siempre es un punto a su favor.
Los tres saxos tuvieron sus excelentes y destacados momentos y el simpático barítono hasta se marcó unos excelentes y juguetones coros vocales con voz en falsete. Se mezclaron entre el público por separado y en conjunto deleitando a toso los presentes. Gozaron especialmente los buenos bailarines y bailarinas del Hogar Navarro de Bilbao que se las sabían todas y dieron evidentes muestras de su afición por el baile y la progresión lograda. A eso y a que el Antzokia estuviera casi lleno también ayudo su reciente visita en el último Blues Festival de Bilbo, donde fueron unos de los palpables triunfadores.
Los momentos de complicidad con la parroquia fueron numerosos, muy divertidos y nada forzados. Se atrevieron hasta con el euskera y todos ellos sonaron como un cañón. Su genial frontman, (buen y apropiado nombre, Ray) se atrevió con las 2 guitarras (la suya habitual y la Fender de su compañero ausente) y hasta se marcó un rock’n’roll genial con el piano en los bises en plan Jerry Lee Lewis, aunque también mencionaron y nos hicieron acordarnos de Elvis. Momentos y temas destacados fueron casi todos. Por citar algunos, el estupendo arranque-calentamiento con ‘Seven Years In A Coffin’’ o la gran fiesta con su ‘Chicken 4 2’, con la Fender, y haciendo todos el pollo, el gallo o la gallina. Nos volvieron locos con sus bailes en ‘Crazy’. Se acordaron de su amiga ‘Gina’ en el que fue otro de los momentos con más baile por la sala y también con algunos de los mejores coros por parte de la peña. Con ‘High Life’ nos subieron realmente arriba y hacia el final se salieron amagando su despedida con ‘I Gotta Go’. Pero todavía no se tenían que ir… ni querían hacerlo. Nos encantó el remanso de paz y el baile que echamos en la única balada realmente lenta del todo. ¡Qué bonito! También hubo algo de relax con la preciosa ‘Out In The Blue’. Quizás, el momento estelar con la gente más eufórica fue con su potente y contagiosa ‘Oh Baby Baby’ que sustituyeron en muchos momentos del estribillo por “Oh neska neska” y en los que les acompañaron todos los presentes, comenzando por los grandes cantantes de los geniales y locales Runaway Lovers que fueron a disfrutar y a aprender un poco de paso. Les quedó bordado sí, pero esos “Eskerrrrrik asko” con muchas “erres”, sonaban a alemán serio, serio.
En definitiva, un gran concierto con unos espectaculares y simpáticos músicos que sudaron y bailando de lo lindo e hicieron y lograron que nosotros hiciéramos lo mismo. Gran sonido y demostración de lo buenos músicos que son por parte de todos ellos. Se les notó tan a gusto realmente que salieron varias veces y tocaron más bises de los que íbamos solicitando. Se hicieron fotos y firmaron discos a todo el mundo y se ganaron, claramente, la seguridad de que volveremos a verlos en sus próximas visitas. ¡Ojalá sigan otro cuarto de siglo más!
Fotografías: Eneko Mañeru
Autor: Txema Mañeru





