Entrevistas
02-07-2014
Niños Mutantes, afrontando la crisis de los cuarenta
La crisis de los cuarenta, los hijos, la madurez… son elementos que el cuarteto granadino ha sabido aprovechar siempre muy bien para confeccionar canciones de corte supremo. Su nuevo álbum, “El Futuro”, es un disco realizado en el presente pero que sabe mirar al futuro con perspectivas de superación.
Hace unas semanas entrevistaba a vuestros compañeros de discográfica, Novedades Carmina, y hablábamos de como en su nuevo disco el paso de la adolescencia a la madurez era el hilo que hilvanaba todo el álbum. En vuestro caso, la madurez está asentada y es ahí donde actuáis con vuestras letras. ¿El Futuro ya está aquí y la crisis de los 40 también?
Nosotros hablamos del paso de la madurez a la tercera edad y el geriátrico. La crisis de los 40 se acerca, y es una de las lecturas de este disco, porque hay canciones para recordar imágenes del pasado, hay una sensación de que nuestro futuro como personas es este y ya está aquí y no es exactamente como uno lo imaginaba. Hay hasta una última voluntad sobre el sitio en que quiero que esparzan mis cenizas. Eso es todo muy de crisis de los 40, es verdad. Y puede que también sean de crisis de los 40 las canciones que hablan de afrontar el futuro con fuerza, de pelear porque vengan cosas buenas. Va a ser que sí, nos has pillado, es la puta crisis de los 40, joder.
Al final de “Robot” incluís un guiño a La Historia Interminable.
Eso fue muy divertido. Por las noches nos juntábamos con Ricky Faulkner a descansar de la grabación y para eso bebíamos, hacíamos el ganso y poníamos música que en principio no tenía nada que ver con nosotros. Varias noches fueron muy ochenteras en plan tecno kitch. Alguien pinchó el temazo de La Historia Interminable, hicimos unos bailes y ya está. Pero grabando “Robot” vimos una coincidencia de acordes, nos calentamos y acabamos grabando voces con esa melodía que encajaba bien. Los peligros de las noches de grabación, y otra vez, de la nostalgia de los cuarentones, porque eso es una reivindicación de música de nuestra infancia.
En “Boomerang” hay una frase muy significativa: “El tiempo pasará y solo tendré música”.
Nosotros a nuestros hijos nos les dejaremos dinero, ni casas, les dejaremos discos y guitarras. Hemos dedicado la vida a esto, y esto es lo único que tenemos, que no es poco. No seremos ricos en euros, somos ricos en canciones, en conciertos y en carretera, y la verdad, nos sentimos afortunados.
La letra de “Barronal” es como un testamento vital y suena muy mediterránea.
Es un testamento vital, es una putada a los que me sobrevivan, porque tendrán que ir a esparcir cenizas en una playa nudista, alguien cantará la canción y llorarán un rato. Como el tema era bastante solemne la música quiere hacer fiesta de un momento difícil. La canción fue creciendo y creciendo, no había nada montado antes del día de grabarla, fue un experimento de improvisación absolutamente libre y falto de prejuicios y de vergüenza, porque hay homenajes muy explícitos a Serrat, a Stevie Wonder, a los Doors, a Santana… Es muy divertido hacer lo que te sale de los huevos, tiene que ver con una actitud muy nuestra que empezó con una versioncilla del “Como yo te amo” y que a algún sumo sacerdote le parece muy mal. A pelarla.
“Todo va a cambiar” crece por segundos, es un tema que recuerda a vuestros orígenes.
Es curioso, nos han dicho mucho que recuerda a nuestros orígenes, porque a nosotros nos pareció una canción arreglada y estructurada de una forma bastante compleja y nueva para nosotros. Pero al final somos lo que somos. La canción pretende ir de menos a más y convertirse en un mantra para que los que somos negativos por naturaleza esperemos el futuro con ganas y con alegría.
En “El circo” surge la psicodelia y los sonidos sesenteros.
“El Circo” nos encanta, sobre todo en directo, bajo esta superficie popera los Mutantes somos viejos rockeros y en esta nos creemos los Crazy Horse.
Y en “Es lo que hay” todo estalla y se desparrama.
Tiene un sonido que nos encanta, es una canción que crea una atmósfera tensa y futurista en su comienzo pero que luego va desarrollándose como un puzle.
Este disco no ha estado exento de contratiempos: robo de la grabadora con los bocetos del álbum, vuestro guitarrista sufre rotura de escafoides antes de la grabación… era como una conspiración para que no os metierais en el estudio.
Ha sido curioso. Mi sensación personal es que los meses de preparación han sido los más complejos antes de un disco. No veía la luz por ninguna parte, lo pasé mal. Sin embargo una vez que llegamos al estudio nunca he sentido tanta relajación y tanta libertad. Se ve que los dioses del Olimpo nos premiaron por los cojones demostrados luchando contra las adversidades, es lo que suele pasarles a los héroes griegos. Te juro que hacer este disco ha sido tarea de héroes griegos.
Dejamos el futuro y nos centramos en el pasado. ¿Con qué os quedáis de todos estos años de carrera y qué descartaríais?
Nos quedamos con la sensación de que nunca hemos vivido de las rentas y siempre hemos crecido porque siempre hemos sido humildes y hemos pensado que podíamos aprender y crecer. Eso, y la amistad a prueba de bombas, son los elementos que nos han tenido juntos ya más de 20 años. Le tenemos especial cariño a “Mano, Parque, Paseo”, nuestro primer disco, y a la etapa en que grabamos sólo EPs, porque una fue el comienzo y la inocencia, y otra el renacimiento después de un tiempo difícil en que parecía que íbamos a caer. Pero no hay nada descartable, todo forma parte de nuestra historia y nos ha traído hasta aquí.
¿Invitaríais a Letizia Ortiz, reina consorte de Felipe VI, a uno de vuestros conciertos? Sus gustos musicales le orientan hacia vosotros.
No creo que de reina la dejen meterse en conciertos de modernillos. Nosotros somos republicanos convencidos, pero la invitaríamos al camerino y le haríamos todos los honores, con la esperanza de poder mancillar de algún modo la corona.
Autor: Rafa García-Moreno





