Conciertos
30-12-2025
McEnroe & Marban. Kafe Antzokia, Bilbao
¡Velada cargada de emotividad, romanticismo con música que realmente sana! Con entradas agotadas, a pesar de las fechas y de ser domingo, pero se les quiere tanto aquí a los de Ricardo Lezón. Antes, arrancaron sus paisanos y discípulos Marban. Al igual que los Galerna, muy deudores del sonido, las texturas y hasta las emociones de los McEnroe, pero con un cantante solista cuya voz se acercó en bastantes ocasiones a la del mismísimo Bunbury. Presentaron las canciones de su debut, “Mármol”, pero la expectación estaba puesta en el regreso de los getxotarras que venían a presentar “La Vida Libre” (Subterfuge). Un estupendo disco de lo más destacado del año y que ha llegado 6 años después de su último disco conjunto, titulado “La Distancia” y del que había ya demasiada distancia en el tiempo. El nuevo disco, lógicamente, cogió mucho protagonismo, tocando la mayor parte de los temas del mismo. Especial mención para esa preciosidad que lo abre titulada ‘Can Fernando’. Esa emoción con una maravilla que ya venía presentando en solitario Ricardo, titulada ‘Una Amapola’. Ese ‘Napoli’, quizás inspirado en sus amigos discípulos de Galerna. Slow-core realmente triste y lento el de unas ‘Aguas Termales’ que realmente son espiritualmente sanadoras.
Antes de estos buenos nuevos temas que fueron intercalando comenzaron realmente arriba, emocional y musicalmente con absolutos clásicos con los que evitaron sus habituales nervios y comenzaron a satisfacer a sus entregados seguidores. Fue con los aires de raíces americanas de ‘Mundaka’, la emocionante desolación y tristeza sanadora de ‘La Cara Noroeste’ y la relajante, a la par que inquietante, ‘La Distancia del Lobo’. Pero hubo muchos más momentos realmente profundos y cargados de emotividad, a pesar de algunos tiempos muertos entre canciones que debieran haber evitado. Yo caí especialmente fulminado con esa ‘Tormentas’ que sigue tronando en nuestros corazones con ese estribillo que no puedes dejar de cantar, aunque te rompa el corazón, pero que la vez parece recomponerte por dentro. Fue, además, en una de las que más atronaron sus tres guitarras, mucho más leves en la mayoría de los temas. Del mismo buen disco, “Tú Nunca Morirás” disfrutamos mucho su apertura con ese pegadizo ‘Los Valientes’ con toques que van de Echo & The Bunnymen o The Church, a unos The Cure que hasta aparecen en las letras de sus canciones, pero también con el sad-core a cámara lenta de Slint, Codeine, Lambchop o Smog. Nos balancearon con las olas musicales y vocales de ‘Las Mareas’.
Otra joya absoluta que no podía faltar fue ‘La Electricidad’, quizás, su tema más popular e indiscutiblemente uno de sus clásicos obligatorios. Eso fue ya antes de los bises en su intensa hora y media de actuación que finalizaron con ‘Como Las Ballenas’. De nuevo el mar, pero también esas guitarras post-rock arañando y acariciando a un tiempo para proporcionarnos sensación de intimidad y de calor humano. Paisajes sonoros cargados de humanidad e historias y sensaciones que hacen que luchemos contra nuestros propios demonios y hasta que esa lucha se torne en sanación. ¡Aunque pueda parecer una contradicción crean música y ambientes de cálida frialdad o de fría calidez!
Autor: Txema Mañeru





