Conciertos
04-03-2010
Marc Ford & Steepwater Band. El Sol, Madrid
Ciertamente, una sensación agridulce fue la predominante entre los presentes al acabar el bolo ofrecido por Marc y sus compañeros de gira. Con un lleno absoluto en la sala, había muchísima expectación por ver encima de las tablas a los de Chicago junto a uno de los mejores guitarristas de los últimos años. Las razones eran muchas. Por un lado el pasado de Marc en los Black Crowes y en menor medida en Burning Tree. Por otro, su no menos espléndida carrera en los últimos años, tanto en sus trabajos en solitario como en sus muy variadas colaboraciones. La última de ellas produciendo a Steepwater Band en “Grace and melody”. Y por la parte que atañe a los Steepwater sus intensas y vigorosas giras, que se han ido ganando fans españoles a la antigua usanza: convenciendo encima de un escenario.
Por tanto a priori y junto el excelente resultado de estudio, esta gira se antojaba una de las más notorias del año. Pero la noche del viernes algo no terminó de cuajar.
Iniciaron la velada Steepwater Band en su papel de teloneros, repasando su repertorio de una forma impecable: con fuerza interpretativa, maestría técnica (¡a eso lo llamo yo tocar el slide!) y un muy buenas canciones. Banda musculosa en escena pero que también se deja llevar por la improvisación (no olvidemos sus raíces bluesy) y los cambios de tiempo. Durante los tres cuartos de hora que duró su set, rozaron la perfección (sobre todo algunos temas de su “Revelation Sunday”) y quizá lo que faltó es algo más de tiempo para poder redondear la actuación.
Marc Ford se acerca a su pie de micro y todas las miradas se centran en él. Tranquilo y de aspecto desaliñado comienza el show con varios medios tiempos. Durante todo el concierto las improvisaciones y los largos desarrollos serán constantes. Cuando pasa la primera impresión de escuchar su guitarra, poco a poco te vas dando cuenta de que algo no termina de cuajar. Marc canta muy poco, centrándose en las seis cuerdas y más que improvisar parece que va por libre, por lo que los temas quedan algo deslavazados. Por momentos la cara de los componentes de la Steepwater Band es un poema: todos pendientes de él para no perderse. Con todo, cuando encuentran el camino, nos regala momentos realmente grandes.
La sombra de Neil Young es grande y sobrevuela el escenario en más de una ocasión. En el tramo final suenan algunas canciones de pulso rockero y levantan un poco el show, pero cuando este acaba, más de uno piensa que lo que podría haber sido una gran noche se ha quedado a medias.
Una lástima, porque con un Ford algo más centrado hubiera sido realmente mágico.
Fotografía: J. F. León
Autor: M. A. Velaza







