Conciertos

 

20-11-2016

Luke Winslow-King. Sala Changó, Madrid


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No conocía la trayectoria completa de esta banda, empecé a escuchar sus últimos discos, en concreto el cuarto  “Everlasting Arms” y el tercero “The Coming Tide” que fueron los que me introdujeron en su música con un sonido más bluesero y swing, así que me despertaron mucho interés y me sentí atraída por lo que hacían. Una especie de sensación en la que no destacas nada de manera exultante pero puedes apreciar talento y calidad. Esa fue mi sensación con estos dos discos y ni siquiera había escuchado los primeros.

El pasado miércoles estaban aquí en Madrid presentando su último álbum “I´m Glad Trouble Don´t Last Always” un disco más templado, más folk, más sureño y menos bluesero. Un buen disco pero que no llegaba a cumplir con mis expectativas hasta esa misma noche que rompieron todos mis esquemas por completo.

Cada uno de los miembros vestían muy diferentes, no tenían nada que ver entre ellos (superficialmente y a simple vista), la mayoría de bandas tienen un estilo común en cuanto a vestuario e imagen por el hecho de marcar esa especie de “unión e identidad de grupo” y no es que sea algo relevante, pero sí resulta curioso sobre el escenario y a su vez demuestra la estupidez de ello, porque ellos quizás no compartían esa seña, pero sí compartían esa energía, esa complicidad, ese potencial y esa calidad que sólo se puede demostrar sobre el escenario. Lo que viene a decir que no les importa nada ese tipo de estereotipos, son músicos y están ahí porque les gusta la música, sin más.

Luke Winslow se mostró elegante y sutil, con una voz perfecta y equilibrada, cuidada y delicada. No podría decir que tiene una voz característica y peculiar, es demasiado perfecta. Sin embargo, y no pretendo quitar méritos al frontman, que por cierto y no puedo permitir que pase por alto, comparte un tremendo parecido con Aidan Gillen, “Littlefinger” de Juego de tronos y si no, comprobadlo!

Volviendo al asunto, o mejor dicho a Roberto Luti, el virtuoso y genuino guitarrista que nos dejo perplejos con la forma en la que toca la guitarra. Nunca antes había oído ni leído nada de él, no entendía cómo alguien que tocaba de esa manera la guitarra podía haber pasado desapercibido. Era absolutamente increíble ver cómo creaba esa conjunción entre deseo y pasión, cómo podía acariciarla y destriparla a la vez. Además, esa noche tocó con el dedo índice de la mano derecha escayolado, y pudo hacer lo que hizo. De dónde había salido este tipo. Luke tiene una gran voz y siempre el cantante soporta mucho peso en la banda pero cuidado con Roberto Luti, es un músico visceral e inmensamente habilidoso. Por otro lado estaba el bajista, Brennan Andes, un tipo carismático y un tanto peculiar, un poco “showman”, el encargado de dar ritmo, gracia y movimiento al grupo pero sin más atención ni distracción, todo ello se lo llevo Roberto Luti.

Todos ellos funcionan muy bien, los cuatro se complementan como una máquina de engranaje y el resultado se ve en directo. Tienen química, sintonizan muy bien y suenan mejor aún. Nos ofrecieron una noche muy bluesera y con mucho swing, nos abrumaron con canciones como “You and Me” y “Louisiana Blues” y nos hicieron bailar con un explosivo “Swing That Thing” por destacar algunas, en realidad bailamos con todas,

Uno de los momentos más encantadores fue el final, cuando la banda da por terminado el concierto, se despiden y Luke se baja del escenario para dar la mano, besos y abrazos al público. Un gesto cercano, tierno y muy humilde. No podía esperar más de este concierto en el que el top se queda  por debajo. Un concierto maravilloso.

Por cierto, después del concierto, escuche toda la discografía de Luke Winslow-King. ¡Qué joya!

Cristina Sánchez García 

 

Luke Winslow-King & Band. Kake Antzokia, Bilbao. 

Casi lleno en una jornada entresemana plagada de interesantes conciertos. Esto ya nos dice mucho sobre el tirón que está alcanzando el bueno de Luke Winslow-King con sus repetidas y contagiosas actuaciones y sus frecuentes y logrados trabajos discográficos. En Euskadi había dejado un excelente doble sabor de boca en el último Azkena Rock y había ganas de disfrutar las nuevas canciones en un escenario más íntimo y de la categoría y el prestigio del Kafe Antzokia. Ya en Vitoria habíamos gozado con las estupendas canciones sobre su ruptura sentimental que trae su quinto y magnífico trabajo, tercero ya para Bloodshot Records. Desgranó casi al completo ese fantástico, hasta en su título, “I’m Glad Trouble Don’t Last Always”, de corte marcadamente decantados hacia el blues que en trabajos anteriores. Eso sí, la calidad y forma de tocar de su gran banda les confieren a menudo una agradable sensación jazz, además de ese gumbo variado y alegre característico de Nueva Orleans. Destacó, por supuesto, el trabajo con la slide y el dobro de su fantástico guitarrista, el italiano Roberto Luti, a pesar de tener su dedo índice de la mano derecha, entablillado e inmovilizado. Así con fantásticos temas de aires de blues de su nuevo trabajo comenzaron con buenas peleas a la slide guitar como el titular, “Act like you love me” o ese desgarrador y lento “Esther please”. Tampoco faltó el lado más góspel de este gran trabajo con la emocionante canción que sirve para abrirlo, “On my way” o esa preciosidad que lo cierra, “No more crying today” y que llegó al final de un concierto de casi dos horas sin bajón alguno. Un gran final para la que retomó la contagiosa “Swing that thing” que, como en otros momentos previos, hizo corear a la gene con él. Quizás por la lesión de Luti, que no lastró para nada el concierto, se hizo más presente también con sus guitarras (un total de 7 tocaron entre ambos). Tocando solo con acústica y armónica remitió a Bob Dylan o Elliott Murphy y a dúo con Luti evocó el espíritu de Woody Guthrie. Por en medio esos encantadores aromas a JJ Cale, Ry Cooder o el mejor Eric Clapton de comienzos de los 70. También sabor a The Band o a la música de su Nueva Orleans, con Dr. John al frente. Pero todo ello con canciones buenas y propias cada vez más personales, sobre todo en el último trabajo y en el apartado de las letras. ¡Consolidación total, definitiva y muy merecida por canciones, sonido y actitud! 

Txema Mañeru 

 

 

Autor: Cristina Sánchez García

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