Conciertos

 

18-12-2016

León Benavente. Ocho y Medio Club, Madrid


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Con su primer álbum apuntaban maneras y en temas muy concretos, como era el caso de «La Palabra», demostraban que tenían imán. Este hecho denotaba que podían salir holgadamente de los sonidos más estandarizados y comunes, simplemente era cuestión de tiempo. No hemos tenido que esperar demasiado, la eclosión ha llegado antes de lo previsto. El segundo trabajo de León Benavente, “2”, las contiene. Al margen de unas imaginativas letras que igual hablan del ex ministro socialista Corcuera, macrourbanizaciones como Seseña, barrios reivindicativos como el burgalés Gamonal o menciones subliminales a Goya; la incursión al krautrock en algunos de los temas del reciente trabajo ha desvelado como la energía ni se crea ni destruye, sino que se transforma.

Abrieron en su visita a Madrid con «Tipo D» y «California», dos muestras de ese nuevo recorrido abierto a terrenos más tozudos, machacones, insistentes y aplastantes. «Gloria» y «Habitación 615» se convierten en puntos álgidos de su directo, por ello están estratégicamente diseminados a lo largo de la hora y cuarto que dura su actuación. No abandonan su lado más pop o bailable («La vida errando»), pero el nuevo carburante rock que imprimen a las nuevas canciones les da más propulsión. En «Aún no ha salido el sol» dejan claro cuáles son sus referentes y bandas fetiches en las que han cimentado su sonido: “¿Recuerdas cuándo fue la última vez que escuchaste a los Smith, a la Velvet o a los Can?”. Sin desmerecer al resto de la banda, Abraham Boba sigue erigiéndose como líder y agitador de la formación, llenando todos los rincones del escenario y vapuleando a las masas en cada tramo del directo.

No era ocasional que como artista invitada del cuarteto se encontrara Lorena Álvarez y su banda. La simpática cantautora folk prestó la canción «Cuesta abajo» a los leones benaventanos y ahora era turno de devolverles el homenaje acompañándoles en su visita capitalina. Sus pequeñas tonadas, con letras entre lo popular y costumbrista, entre la jota y el pop, se hacían acompañar de tambor, bombo, guitarra acústica y ocasionalmente guitarra eléctrica. 

Autor: Rafa Garcí­a-Moreno

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