Entrevistas

 

07-03-2016

Jesse Malin, haz que suceda


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A la chita callando Jesse Malin tiene ya una larga carrera como solista. Iniciada con su primer largo en el año 2000 y en la que el cantante de pasado punk rocker, ahonda en el rock clásico americano. El pasado 2015, tras un bloqueo artístico y otros problemas personales que le mantuvieron un tiempo en barbecho, editó dos nuevos trabajos. “Han pasado cinco años desde mi última grabación. No hay reglas. Desde que la industria discográfica murió haz tus propias reglas, compón tus propias canciones”. El propio Jesse matiza las principales diferencias entre ambos discos: “New York before the War” creo que tiene canciones más asequibles, mientras que "Outsiders” es más oscuro, más suelto y quizá más pesado”.En la inminente gira europea se hará acompañar de Don DiLego (que también produjo “Outsiders”), Derek Cruz, Randy Schrager, Danny Ray y Sitish In do funk. “Será una banda completa, con metales, tocando canciones de todos mis álbumes. Viviéndolo”.

El estilo y el gusto musical de Malin siempre ha bebido de ambos lados del océano: “Me gusta muchas cosas inglesas. The Jam, The Clash, The Kinks, T-Rex. Pero también un montón de artistas Americanos. Wilco, Pete Yorn, Bad Brains”. Cómo interprete, con esas características melodías de la casa, también bebe de diferentes fuentes. Algunas más obvias, otras no tanto. Al preguntarle por los vocalistas que más le han influenciado, escuetamente responde: “Joey Ramone, Sam Cooke, Stiv Bators, Robin Zander y Neil Young”. Cómo viene siendo habitual en todas sus publicaciones, en las letras de estos álbumes encontramos melancolía y tristeza pero también sentimientos como fe y coraje: “Algunas veces tienes que mirar hacia atrás para sentir, pero tienes que mirar hacia adelante para vivir”.

A lo largo de los años, Malin ha colaborado con muchos músicos de renombre. Algunas de estas colaboraciones cómo Rodeo Queens con miembros de Green Day o The Finger, en compañía de su viejo amigo Ryan Adams, tienen un aire más gamberro: “En ambas estábamos borrachos. Son proyectos de broma entre amigos que llevamos directamente de la barra del bar al estudio”. Otras, también con Adams o con gentes cómo Bruce Springsteen, son más sentidas. Sobre ellas dice: “Hago lo que amo y espero que los demás se den cuenta de ello. Quizá solo es que he tenido suerte de poder trabajar con todos estos talentos”.

Nacido y educado en Queens, la carrera de Jesse Malin siempre ha estado vinculada a la ciudad  de Nueva York. Incluso su banda de acompañamiento actual fue bautizada con el nombre de Sant Marck, un histórico distrito del East Village de Manhattan. “Cómo en el resto del mundo la gentrificación la ha cambiado mucho. Pero si buscas lo suficiente puedes encontrar problemas. Si no es así, haz que sucedan”. En Nueva York nació su primera gran banda, D Generation. Una aguerrida y electrizante mezcla de punk, glam y rock que firmaron tres excelentes discos en los 90. Pero su propuesta no terminó de cuajar comercialmente hablando. Demasiado callejeros para lo que se estilaba en la época, y tras problemas con la industria y entre los integrantes de la banda, se disolvieron discretamente. En 2011 tuvieron una breve vuelta a la vida gracias a una oferta del festival Turborock para tocar en Santander, que prendió la chispa de una fugaz reunión. “Turborock es mi concierto favorito de los que he hecho en España. Fue una auténtica explosión”. Tras el resurgir de esa gira, un regreso en toda regla de D Generation era una posibilidad latente que muchos ansiaban. D Gen es de esas bandas que cuentan con un público fiel y las fricciones entre sus componentes, ya no son un obstáculo. “Seguimos estando chalados. Nos queremos los unos a los otros y nos odiamos los unos a los otros. Pero somos una familia, y eso no se puede romper”. Sobre el regreso discográfico de la banda Jesse comenta: “He escrito algunas canciones con Danny Sagge y otras con Michael Wildwood y Richard Bacchus. El disco se publicará en verano. Veremos qué pasa”.

Autor: M. A. Velaza

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