Conciertos

 

04-05-2017

Freakland Festival. Ponferrada, León


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Volvió el Freakland a Ponferrada, lo cual supone una gran noticia para una ciudad que fuera referente de la escena rockera del Noroeste español en los 90, y que como tantas otras ha asistido a la triste realidad de que la ausencia de relevo generacional ha provocado que el rock and roll haya adquirido una presencia casi marginal en las calles de las ciudades. Esperemos que el retorno del Freakland sirva como chispa que vuelva a encender la llama de la antaño bulliciosa comarca berciana.
 
Evil Evil Girrrls & The Malvados abrieron esta nueva edición con una propuesta que combina teatro con rock’n’roll. Bailarinas de burlesque frente a una muy competente banda que se movía entre la exótica y el frat, creando una atmósfera tan deudora del universo de “Las mil y una noches” como de las locuras del nunca bien ponderado Screamin’ Lord Sutch. La única pega es que hubiera deseado que la parte instrumental cobrase mayor protagonismo ante el exceso de soliloquios de las bailarinas. Kurt Baker Combo, por su parte,  confirmaron que no hay banda en España ahora mismo con su pegada dentro de la música que solemos englobar como power-pop. El músico de Portland se ha sabido rodear de unos músicos de extraordinaria solvencia, mientras que sus canciones y carisma en escena hacen el resto. Su último trabajo “In Orbit” sigue funcionando igual de bien en el plato que sobre las tablas. 
 
La noche del jueves me dejó tan tocado que por desgracia me perdí el bolo de mediodía del dúo gallego The Blind Crows en el King Kong, cuyas excelencias están recogidas en un magnífico single publicado hace cosa de un año, pero Terbutalina a media tarde en el escenario de la Sala Tararí confirmaron su pertenencia a la genealogía que transita por Siniestro Total o los más recientes en el tiempo (y quizás en forma) Novedades Carminha, con su descacharrante y acelerado garage-punk plagado de carallada. Un ciclón. Ya en el escenario principal y nocturno de La Vaca Plastic Founders volvieron a demostrar que son uno de los secretos aún por descubrir de la actual escena nacional. Quizás por ser de León, o por no saber venderse ante los medios, o por mantener a toda costa su integridad o por apostar por la música que les voló la cabeza pese a que no está tan de moda como hace 15 o 20 años (cuando vivimos el desembarco vikingo de la High Energy europea), lo cierto es que sigue siendo una banda bastante desconocida pese a su innegable calidad. Se trata de un joven power-trío que lleva bajo el brazo un disco autoeditado que suena a auténtica música de futbolines y billares, a puro rock’n’roll de testosterona adolescente. Un disco que engancha desde la primera escucha a poco que tengas las orejas entrenadas a base de AC/DC y Hellacopters. Si a eso le sumamos que van adquiriendo cierto deje psicodélico, como demostraron con esa golosina llamada “Yellow Mountain” que presentaron al público berciano, tenemos a una de las bandas más interesantes del momento y una pista a seguir. Tras ellos Dictators cumplieron como uno de los reclamos del cartel frente a un público enfervorecido, pero entre el insoportable y continuo “speech” de Manitoba reivindicando su figura y promocionando sus próximas giras bajo su nombre (una vez que el litigio con Andy Shernoff parece no tener visos de solución) y un trato que dejó mucho que desear a sus compañeros de actuación Plastic Founders, el sabor que me quedó fue agridulce, sobre todo como si es mi caso llevas 20 años viéndoles en directo y recuerdas  noches mejores que ésta. 
 
Pero cualquier mal sabor de boca que nos hubiera quedado con Dictators se disipó totalmente con una jornada de sábado a la altura de las mejores ediciones del Freakland. Y es que a la hora del vermú Charm Bag ya hacían prever lo que se nos podía venir encima. El dúo sevillano ofreció un set oscuro a medio camino entre el lo-fi y los Cramps para llevar a esos terrenos infecciosos más propios de Screamin’ Jay Hawkins que de Billy Childish clásicos como “Lie Detector” (de precisamente los Mighty Caesars de Childish) o el “It’s OK” de Dead Moon con el que cerraron el bolo. Unas horas después se rodearían de tres músicos más para subir al escenario del Tararí como The Smoggers, el genuino primer proyecto de Fernando y Ana antes de formar Charm Bag. Con Ana a los teclados y Fernando liberado de la guitarra, la actual formación de la banda, responsable de su último trabajo “Shadows in my mind”, toma cierta distancia con el garage-punk para acercarse a atmósferas más lisérgicas y fuzztonianas. Una misa negra. Y con todo ello aún tuvimos fuerzas para degustar la traca final, todo un ejercicio de lucha de estilos en La Vaca entre los salvajes y crudos Les Grys Grys y su rythm’n’blues deudor de Pretty Things o Dowliners Sect (sin olvidar su lado netherbeat), frente los insultantemente cool Neatbeats, la banda japonesa que en una nueva visita a nuestro país volvió a sonar con una precisión admirable sin perder de vista su capacidad para ejecutar rock’n’roll sin respiro. Herederos en fondo y forma de bandas como Milkshakes o Kaisers, parecen ir todavía un paso más allá. No exageramos si decimos que son una de las mejores bandas del planeta. Broche de oro ideal para una cita que esperamos vuelva a consolidarse en nuestro país y vuelva a regalar a la capital del Bierzo tres días y noches con grupos de rock’n’roll de variedad estilística además de un buen puñado de disck jockeys que hicieron las delicias de los presentes. Freak On!

Autor: Pepe Kubrick

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