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09-05-2001

Adios Elephant Band, Hola Deluxe



Deluxe es el nuevo proyecto de Xoel Lopez, después de la Elephant Band. Eduardo Ranedo nos da su visión de esta banda.


Coincide la aparición del primer número de esta aventura llamada Sonic Wave con la edición por parte del sello Mushroom Pillow del debú de DeLuxe, proyecto liderado por quien fuera cantante de la hoy extinta Elephant Band, Xoel López. La impresión que me ha causado este disco, como ya he dejado dicho por escrito en otra plaza, ha sido estupenda: Una muestra de talento que le sitúa muy por encima del nivel habitual de las cosas que aparecen por aquí. Dedicaremos tiempo a hablar de Not What You Had Thought con Xoel, de su acertada mezcla de influencias y de su extraordinario nivel como compositor y como cantante, pero como somos unos nostálgicos, vamos a tratar primero de repasar un poco, con cierta perspectiva crítica, una historia que desemboca aquí, y sobre todo analizando lo que fueron dos bandas de las que formó parte Xoel: The Covers y Elephant Band.

"Lo mejor que tuvo nuestra experiencia con los Covers, sin lugar a dudas fué hacer el EP que editó Thunderpussy y la emoción de los primeros dias del grupo cuando con tan sólo 2 meses de ensayos nos dicen que grabemos un tema para lo del homenaje de Steve Marriott. Imagínate!! Si no teníamos ni idea de tocar, oyen un ensayo y nos dicen eso, ja!! También hubo cosas desagradables, como quizás "el odio" y los malos rollos de viajes y tensiones... Ahora las tengo muy borradas aunque tengo que admitir que por mi parte hubo cosas que me duraron mucho y que a Nacho o Xoel les hubiese dado un cabezazo... jajaja... Ahora, todo eso no me preocupa sinceramente y tampoco le doy una importancia excesiva. Eramos un pequeño grupete que aún así consiguió llamar la atención durante tan sólo 2 años. No pasa nada...".

Son palabras de Marcos Collantes, batería de la banda y actual responsable, junto con Patricia Keina -teclista de los Covers-, del sello y catálogo de venta por correo Mushroom Pillow. En efecto, los Covers pronto se convirtieron en la comidilla de una escena, como es la sixties-mod hispana, muy dada a cierto corporativismo mal entendido que lleva a ensalzar a ciertas bandas mediocres, por el sólo hecho de pertenecer a una estética o tener determinado sonido.

No era el caso de los Covers. Limitados y más verdes que una lechuga, como no podía ser de otra manera, allá por 1995 supusieron un soplo de aire fresco que se agradeció mucho en una escena con pocos grupos relevantes y que corría un serio riesgo de anquilosarse. Los Covers tenían fuerza, eran altivos y orgullosos en sus entrevistas, sus influencias eran algo más abiertas que lo habitual.. Enseguida fueron adoptados por gente con cierto nombre en el ambiente mod, caso del valenciano Jose Pruñonosa o el sevillano Ezequiel Ríos, y raro fue el modzine que no les dedicó espacio y elogios. Escuchado hoy, su legado resulta pobre pues sus grabaciones no fueron de calidad. Todas adolecen de pobre sonido, y esto capitidisminuye mucho el valor de unas canciones que, sinceramente, no estaban nada mal.

Reconozco que, aunque no hayan envejecido bien, son temas que, puestas en su contexto temporal, gozarán de mi apoyo. En definitiva, un Ep de tres piezas editado por Thunderpussy -que se cotiza a un precio elevado en el mercado de coleccionistas-, Everytime en el recopilatorio Mi Generación 90 y Get Yourself Together en un Ep tributo a Steve Marriot editado por el Mod Marriott Club en su sello, Marriott Records, completan su discografía. Si me dejo algo, ruego se me disculpe, puesto que un servidor prefiere hacer los ejercicios de nostalgia a "calzón quitao", apoyado sólo en la memoria y sin recurrir a hemeroteca.

"Creo que los Covers se separaron porque no nos entendiamos para nada y teniamos ideas diferentes en ese momento sobre como hacer las cosas o sobre lo que pretendíamos. También nuestros gustos parecían ir por sitios distintos aunque visto desde la perspectiva actual se hubiesen podido salvar las cosas con más paciencia y más trabajo por parte de algunos de nosotros entre los que por supuesto me incluyo. Joder, era nuestro primer grupo y no teníamos ni idea de paciencia y cosas similares. En definitiva creo que nos llevabamos realmente mal y que había 2 grupos muy marcados dentro de Los Covers, la historia de siempre y nada nuevo entre el mundo de los grupos, ¿no?". Son de nuevo palabras de Marcos Collantes. Evidentemente, y visto hoy, no parece que esas divergencias musicales fueran tan insalvables, cuando el hecho objetivo es que Mushroom Pillow acaba de editar el disco de DeLuxe, y uno duda de quién está más orgulloso del mismo, si el artista o los responsables de la discográfica.

Pero lo cierto es que bastaba escuchar los primeros acordes de For Cold Days, el diez pulgadas editado por Animal Records en 1998 que supuso el primer capítulo en la historia de la Elephant Band, para que cualquier observador imparcial se explicara el por qué de la disolución de los Covers. Xoel y Nacho, más Saleta a la batería y Fernando al órgano seguían en los sesenta, pero se habían plantado de golpe en el 69. Sicodelia, folk y aires preprogresivos campaban a sus anchas en un disco, de nuevo, con mal sonido pero muy buenas canciones. Toda la tradición del pop británico estaba allí. Era una gozada de banda y de disco.

Nunca olvidaré la primera vez que les vi en directo, en el Felipop del 99. Allí en Limodre se respiraba un ambiente especial entre la gente que ya había tenido ocasión de verles, todos manifestaban que sobre el escenario no tenían rival en España. Llegada la hora, no decepcionaron las altas expectativas que me había creado. Impresionantes, parecían sacados de una máquina del tiempo: su look, su fuerza, sus gestos, denotaban mucho estudio de filmaciones de la época. Sonaron de miedo y me convencieron ipso-facto. Recuerdo que tras su concierto, Paco Poza, a pié de escenario, me comentó: "A ver quién tiene huevos de subir ahora". Genio y figura, eran los Imposibles los siguientes en el cartel.

Lástima que en ninguna otra ocasión me volvieran a causar tan grata impresión.

Poco después apareció su segundo disco. La Fábrica De Chocolate fue editado entre Munster y Animal, en un momento difícil para este último sello. Un disco dedicado a alguien que se merece todas las dedicatorias, por ser como es y por ser, esto es, Gonzalo Lagarto Grondona.

La Fábrica De Chocolate supuso un salto cualitativo en cuanto a sonido, pero a la vez provocó que la mosca se nos situara detrás de la oreja. La Elephant había ido a lo fácil, a repetir clichés y se había olvidado de hacer SU música. Era muy decepcionante. Habían tocado en el extranjero, habían reventado a los mods europeos tocando en sus concentraciones, estaban como motos, pero habían optado por acomodarse. Cierto que había canciones buenas, pero no lo es menos que la mayoría estaban cortadas por el mismo patrón. Un patrón trillado y renegrido, que del que nada bueno cabía esperar.


"Sinceramente y sin ánimo de revancha, creo que podían haber conseguido más cosas. Yo no hubiese hecho varias cosas que ellos hicieron, pero en realidad no era mi grupo. Musicalmente tienen bastantes canciones que me gustan, pero creo que les faltó más ambición. Sobre todo teniendo a alguien como Xoel". Interviene de nuevo Marcos Collantes, con unas palabras que yo mismo suscribiría. Les ví de nuevo en el Felipop del verano del 2000, en un concierto que sólo impactó a quienes no les habían visto previamente.

Mi decepción fue enorme, al comprobar como una banda de la que esperaba mucho, y en la que confiaba por tener la certeza de que contaban con un compositor muy aprovechable, ofreció un concierto verbenero y reiterativo, enganchados a los comunes denominadores de un género que ya tuvo sus insuperables exponentes hace treinta años. Se estaban perdiendo, preferían el aplauso fácil de la parroquia que mejorar, crecer y exprimirse las meninges. Una decisión respetable, pero decepcionante y difícilmente comprensible.

Para el Purple Weekend del pasado mes de diciembre, ya era un secreto a voces que las cosas no iban bien en el seno de la banda. Distintas sensibilidades y perspectivas estaban chocando seriamente. Alguien me dijo que no me extrañara si en breve plazo me enteraba de su disolución. También mis deteriorados oídos escucharon que en la Elephant se preocupaban más de cuánto iban a cobrar que de cómo iban a tocar. Mal rollo.

Su concierto no me gustó nada. Flojos, distantes, sólo retroalimentados por un público que les adoraba, pero que no era capaz de atisbar la mediocridad en la que el grupo estaba cayendo, prisionero de los estrechos esquemas en lo que habían decidido encorsetarse. Al menos, un detalle esperanzador: En su repertorio figuraba un cover del I Wanna Take You Higher de Sly & The Family Stone. Parece que iban cayendo barreras.

Pocas semanas después recibí una prueba del disco de DeLuxe. Definitivamente, un gran disco, y la prueba palpable de por dónde debían de haber ido los tiros en la música de la Elephant Band, un grupo muy descompensado, si atendemos al talento de sus componentes. Pero DeLuxe es otro capítulo, que dejamos para más adelante. Sólo os adelanto que es el mejor de esta historia.

Autor: Eduardo Ranedo

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