Entrevistas

 

07-04-2026

091, sin acariciarse el ego


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Los granadinos 091 han regresado a lo grande con un nuevo álbum titulado Espejismo Nº9 en el que vuelven a dar rienda suelta a la maquinaria de crear canciones sublimes y bellas, confeccionadas con rock de melodías pegadizas sin perder las hechuras clásicas de la banda. Una decena de temas que vuelve a ponerles entre las mejores composiciones del presente año.

La portada del nuevo álbum es muy jugosa en matices: un collage que recuerda por igual a Miguel Ángel, por el ignudi de primer plano; al film de Metrópoli, por el entorno urbano; y a Josep Renau, por el collage en general, entre otros elementos.

(José Ignacio Lapido): La portada es obra de un artista de la ilustración y el cómic, Miguel Navia. Es un dibujante que tiene un estilo propio, que fue lo que nos motivó a contactar con él y plantearle la posibilidad de que nos hiciera la portada del nuevo disco. Aceptó, le mandamos las canciones, se puso manos a la obra y el resultado es el que se puede ver. Ha captado muy bien cierto universo que flota en nuestras canciones, donde las calles, los solitarios, las referencias mitológicas y las ensoñaciones van de la mano.

Lo segundo que me llama la atención es el título, es como si estuvierais abocados a la sencillez con cada disco que publicáis. Anteriormente fue Espejismo número 8 y ahora regresáis con el Número 9.

(J.I.L.): Bueno… el anterior disco se titulaba La Otra Vida. Se editó con Warner en 2019. Lo que sí es cierto es que Espejismo nº 9 forma parte de una secuencia, por decirlo de alguna manera. Había una canción en nuestro LP de 1991, El Baile de la Desesperación, que se titulaba “Espejismo nº 7”. Luego en 1995, la cara B de nuestro último single antes de separarnos se tituló “Espejismo nº 8”.

(Tacho González): También es un guiño a que se trata de nuestro noveno disco de estudio. Por otro lado, es un título muy apropiado para estos tiempos en que nada parece lo que es. El remate es que nos recuerda a “Revolution 9” y eso nos da buen rollo.

(J.A.G.): Somos un grupo que tenemos ganas de seguir contando cosas y pensamos que Espejismo Nº 9 era un título acertado por que podía dar una visión un poco ambigua de lo que te podías encontrar dentro del disco.

Raúl Bernal, además de productor del disco, toca instrumentos como el piano acústico, eléctrico y Hammond, y también es alguien cercano, compañero y amigo de la banda. ¿Qué tal se lleva trabajar con un productor que además es músico en el disco?

(J.I.L.) Yo, personalmente, llevo veinte años trabajando con Raúl. Toca en mi banda desde 2005, año en que se vino a Granada desde Murcia. La confianza con él es total. Aparte de un gran instrumentista, él es compositor de sus propias canciones y poeta. Es decir, reúne las cualidades necesarias para trabajar con el material de 091. Una mirada externa bien cualificada que ha servido para perfilar el disco de la manera más brillante posible.

(T.G.) Raúl es un tipo amable, pero también exigente y que dice las cosas con franqueza. En un proceso creativo es importante la sinceridad, poder decirle a alguien que no te gusta lo que ha hecho sin que corra la sangre (o no mucha), porque lo más importante es el resultado final, no acariciarnos los egos.

¿Era la persona ideal para producir un álbum como este?

(T.G.) Sin ninguna duda. Para nosotros el resultado ha mejorado las expectativas. Vuelvo a lo de antes. Imagina que te metes en el estudio con un tipo que no conoces de nada solo porque los discos que ha producido te gustan. Pues puede salir bien, mal o fatal. Porque el tipo puede ser insoportable, o no tener química con nosotros o simplemente no es tan bueno como creías porque los discos se los han hecho los ingenieros con los que ha trabajado. Aquí teníamos un equipo que sabíamos que no iba a fallar. Raúl, un músico con mayúsculas con quien compartimos gustos y con quien nos entendemos, Carlos Díaz en la mesa de su estudio y Mario G. Alberni en la masterización. Es una terna que va a darte una calidad de estándar internacional. Gente con talento y criterio.

Las canciones de José Ignacio vuelven a ser una oda a lo real, lo soñado y lo ficticio. ¿Es este el devenir de la banda?

 (J.I.L.) Esa dualidad está muy presente en mis canciones, como lo está en la vida. Y más en estos tiempos que corren, donde no se sabe muy bien donde empieza la ensoñación y donde termina lo verídico. Tiempos de confusión.

(T.G.) El devenir de la banda y de la humanidad, porque el mundo se está convirtiendo en una distopía que parece de ciencia ficción. Hace de cinco años de la epidemia y ya nos parece un mal sueño, pero el caos que están sembrando Trump y los populismos nacionalistas anuncia una pesadilla aún peor.

Mucho se ha habla de canciones como “Nadie quiere oír tu llanto” o “Ven vestida de nube” por ejemplo. Pero me voy a quedar con dos joyas que se encuentran al final del trabajo y merecen mucha la pena: “Una revelación” o “Puede que el tiempo”.

(T.G.) Cómo José Ignacio no lo dirá porque es un tipo morigerado, lo decimos el resto de la banda: José ha estado sembrado. Cada canción que nos traía al ensayo nos parecía mejor que la anterior. Este disco tiene algo, un estado de gracia. Lo íbamos notando durante la grabación, que los astros se habían alineado. Solemos ser muy críticos con nosotros mismos, pero esta vez vamos a felicitarnos.

(J.I.L.) Eso… que nos llenen.

¿Cuál es el secreto para mantener una carrera musical un cuarto de siglo en un país como este?

(J.I.L.) Cumplir con las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.

(T.G.) (Risas) Solo que ya no es un cuarto de siglo. En 2031, será medio siglo. Si es que llegamos sanos y salvos.

(J.A.G.) No hay ningún secreto. Simplemente tiene que gustarte la música de verdad. Para nosotros la música es nuestra vida; es lo que nos apasiona y por lo que hemos estado luchando durante toda la vida. Estuvimos veinte años parados, pero nuestro público quería que volviéramos a seguir, y al final tenían razón. Seguimos aquí porque todavía sentimos que tenemos mucho que decir.

Vuestro público envejece con vosotros, ¿creéis que hay relevo generacional entre vuestros seguidores?

(T.G.) Si miramos a la métrica que nos dan las plataformas sobre nuestros oyentes o a lo que escuchan nuestros fans según estas mismas plataformas, pues parece que sí que se está dando un relevo o, más bien, que hay gente más joven que se ha sumado a los que ya nos escuchaban. Pero esto es algo que ya nos pasó antes. La inmensa mayoría de la gente que nos sigue desde 2016 nunca nos había visto en directo antes de la separación del 96. Eran demasiado jóvenes para ir a un concierto y se hicieron fans de un grupo que ya no existía. Fue por ellos por lo que la resurrección del grupo no se convirtió en un fenómeno nostálgico sino en un extraño y bonito reencuentro de gente que se veía por primera vez con nosotros.

(J.A.G.) Curiosamente, a pesar de no haber tenido discos en el mercado durante muchos años, nuestro público ha seguido escuchando nuestra música y se la ha ido transmitiendo a sus hijos, a sus primos, a sus vecinos… Y eso ha hecho que, lejos de disminuir, nuestro público haya crecido con el tiempo.

¿Un deseo que os quede por cumplir como banda?

(J.I.L.) Después de resucitar en 2016, pocas cosas más extraordinarias se pueden desear.

(J.A.G.) Solo nos queda la vida eterna.

 

Fotografías: Gustaff Choos 


Autor: Rafa García-Moreno

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